BARRIO BARRANQUITAS

NACE EN 1921 EL BARRIO BARRANQUITAS

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BARRIO ROMA

Allá por 1887, en la zona oeste de " esa" Santa Fe, comenzó a formarse un humilde barrio, que año tras año era castigado por las crecientes del Río Salado, cuyas aguas llegaban hasta calle 1° Junta y Roque Saénz Peña. 

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1929 – Comisaria 6°, en Tucumán y Bv. Zavalla. Actualmente es la  Secc. 4ta.

Apenas un par de años después, en abril de 1889, comienza sus actividades el colegio Sagrado Corazón de Jesús, en el actual edificio donado por el Dr. Gálvez.
Los terrenos de la zona eran propiedad del Sr. Talín, dueño de la tienda "La Roma" , ubicada en San Gerónimo entrre 1° Junta y Mendoza, quien los vendió a los vecinos del lugar.
El barrio comenzó a llamarse "Roma"  porque los compradores concurrían a pagar a esa tienda, allá por 1910.
Había faroles a Kerosene en las esquinas de Tucumán y San Juan, en Av. Freyre y San Lorenzo, y otro en Tucumán entre San Lorenzo y Saavedra. Todos los atardeceres pasaba el "farolero" con la escalera y los encendía.

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1923/1981 – Frente del Mercado de Abasto, en el sector de Av. Freyre. 

En 1913, en virtud del aumento de la población infantil, se creó la escuela Nº 5. Su directora, Fancisca Arteaga, inicia los trabajos en una casa ubicada en Tucumán 3684 y se le da el nombre de "Nicolás Avellaneda".
La luz eléctrica llegaba hasta calle Tucumán, pero en el año 1916 se extendió hasta Roque Saénz Peña y Vera, siendo la familia De Genaro la primera beneficiada.
El barrio seguía progresando, y en 1921 se inaugura la línea Nº 6 de la Compañía de Tranvías hasta Mendoza y San José. Es esta esquina, el motorman y el guarda realizaban los cambios de vías para regresar por la misma al centro.
Este mismo año se adoquinó la calle Tucumán, desde Urquiza hasta Roque Saénz Peña.
La comisaría 6º abarcaba una amplia zona, estando inicialmente en Roque Saénz Peña casi Tucumán, y más tarde en Saavedra entre Tucumán y 1° Junta.
En 1923 se instaló, para proveer a Santa Fe, el Mercado de Abasto, que durante tantos años funcionó (hasta el 18 de agosto de 1981), y luego fue trasladado a la zona norte.
Donde actualmente está emplazado el Parque "Juan de Garay", estaba el cementerio, entre las calles Suipacha y Crespo, desde Paraguay hasta San Juan.
En 1926 se instaló la primera farmacia del barrio, cuyo nombre era "Barrio Roma", y al año siguiente se inauguran una biblioteca infantil llamada "Gabriela Mistral" y el "Cine Avenida", ubicado en Av. Freyre entre Rioja y Tucumán, y que cerró sus puertas a fines del '70.
En 1929, el tranvía llegó hasta calle La Rioja y Av. Freyre, favorecido por el asfalto.
Durante  el gobierno del Sr. Iriondo se realizaron varias obras en el barrio, tales como la creación del Parque Garay, la construcción del edificio de la escuela López y Planes, que funcionaba en otro barrio, y la construcción de la escuela Constituyentes, en calle Paraguay.
Cabe destacar que este barrio albergó entre sus vecinos a personajes que eran todo un símbolo de la ciudad, como “Manaco”, que asustaba con su enorme barriga a los niños, o “Angelito” y otros que quedarán en el recuerdo.
La construcción del terraplén Irigoyen dio definitiva tranquilidad al barrio, evitando las inundaciones, y con el transcurrir de los años la pujanza ha sido constante, dando una fisonomía tradicional pero más moderna a toda la zona.
El Hospital Italiano está ubicado dentro del barrio y nació bajo la idea del Vice cónsul de Italia en Santa Fe, Dr. Carlos Nager. La piedra fundamental fue colocada el 15 de junio de 1889 y su inauguración se produjo el 18 de diciembre de 1892.
Actualmente los límites del vecindario son: calle Mendoza, hacia el lado sur, calle Gobernador Vera, por el norte, calle San José, límite este, y vías del ferrocarril Mitre, hacia el lado oeste.

BARRIO MARIA SELVA

En 1920 se comenzaron a vender los primeros lotes de los terrenos que abarcaban desde calle Ricardo Aldao hasta Hernandarias y hacia el Este delimitando con calle Alvear. Su dueño tenía allí una Villa, cuyo nombre era el de su hija María de la Selva.
El primer club fundado en esta zona, fue Unión y Progreso pro edificio escolar, en el año 1922. Al año siguiente se construyó el primer salón y fue designada la maestra Aída Poggi; que cumplió los roles de Directora, Maestra y Empleada.
Cuando se edificaron dos salones más, la entidad pasó a llamarse Unión y Progreso de Villa María Selva y Barrios Circunvecinos, y en el año 1924 fue reconocida como Sociedad Vecinal, pasando a llamarse Sociedad Vecinal Unión y Progreso.
La escuela Jorge Sthepenson, que tuvo sus inicios en el lugar, debe su nombre al inventor de la locomotora, ya que la mayoría de los obreros de la zona eran ferroviarios.
La primer comisaría se instaló en 1927 y su comisario , Marcos Quiróz, vivía en la misma sede policial. Los corsos se la zona comienzan a realizarse en 1923, y como no había luz eléctrica se iluminaba con lámparas de carburo, en un recorrido de 400 metros.
También por allí pasaba el Tranvía N° 4, que unía el centro de la ciudad con la zona de Guadalupe.

BARRIO CENTENARIO

La denominación del barrio es motivo de que en su origen los planos, aprobados en octubre de 1910, coinciden con los festejos realizados en todo el país en conmemoración del Centenario de la Revolución de Mayo de 1810.
Se localiza al sur de la trama urbana de la ciudad de Santa Fe, en la confluencia de los ríos Santa Fe y Salado.
Sus primeros pobladores eran mayormente inmigrantes que llegaron al país desde Italia, España, Francia y Polonia, que se afincaron dando origen a familias que aún perduran y recuerdan con orgullo a sus ancestros.
En sus primeros tiempos, el barrio exhibía un aspecto isleño y campestre, en donde proliferaban las quintas de hortalizas, desde el tradicional Tiro Federal, hasta el Varadero Sarsotti.
Desde 1910 hasta 1940 existía en las calles 4 de Enero y Urquiza, sobre el arroyo El Quillá, el “Puerto de frutas”, en el que los buques de cabotaje menor descargaban sus productos procedentes de Corrientes y, a veces, Paraguay.
En 1889 comienza, también, la actividad de la agencia marítima de Don Carlos Sarsotti, la que con frágiles barquichuelos de vela, comienza sus viajes a Colastiné trayendo sandías, melones, maranjas, y hasta pasajeros.
En 1914, con la llegada al barrio de Francisco Nogueras, se instaló una noria para proveer a toda la gente del agua tan necesaria para mejorar la calidad de vida. Esa noria era movilizada por un animal que giraba a su alrededor, y de esta forma se extraía el agua por medio de baldes.
El tendido de luz eléctrica se realiza por el año 1931, y hasta esa fecha se usaban velas de grasa y cera.
Paralelamente a todos estos avances se conformaban, también, algunas instituciones sociales (vecinales, clubes, etc), educativas (escuelas, bibliotecas) y de seguridad (cuerpo de guardia de seguridad).
En 1967 se finalizaron los trabajos iniciados en 1948, tendientes a conformar con materiales sólidos dragados, una barrera definitiva a las inundaciones en el Centenario. En total, se extrajeron del río 8.166.000 m3 de materiales.
Durante el gobierno de Carlos Sylvestre Begnis se comienzan los trabajos para la construcción de la Av. de Circunvalación, los que concluyeron en la década del ‘70, después de haber soportado crecientes e interrupciones.
Hace mucho tiempo, el medio de transporte de mayor uso era el tranvía N° 4 y N° 5, y la gente debía desplazarse entre 6 y 15 cuadras en el mejor de los casos. A partir de 1961 la Municipalidad privatizó los medios de transporte y sacan a éstos de circulación, reemplazándolos por líneas de colectivos que efectuaban casi el mismo recorrido.
Los límites del barrio son: al norte calle J.J. Paso, al sur Riacho Santa Fe, al este el Tiro Federal y al oeste Ruta Nacional N° 11 y empalme de entrada al lugar denominado “El Vado”.

BARRIO GUADALUPE

Su nacimiento es, en realidad, parte de la historia de nuestra ciudad. Sus orígenes, acompañados de religiosidad y leyendas, nacen del enclave del Capitán Don Juan González de Setúbal en tierras distantes una legua al norte del casco urbano.
En ese lugar, en campos de su propiedad, erigió un oratorio consagrándolo a la Virgen de las Mercedes, alrededor del año 1759.
Aproximadamente en 1770 el Padre Miguel Sánchez encuentra una estampa de la Virgen de Guadalupe de México, quien se apareciera allí frente al indio Diego, y decide llevarla al oratorio de los González Setúbal. Es así que desde ese momento cunde la veneración a la Virgen en toda la comarca y poblados vecinos.
Al morir Don González Setúbal, su viuda llama a Francisco Javier de la Rosa, el “ermitaño”, hombre solitario y piadoso para que se hiciera cargo del oratorio. Era el año 1799 y Javier lo reconstruye completamente. Él mismo fabrica lo que no puede conseguir: ladrillos, baldosas, tejas, campanas, altar. Y el sitio comenzó a llamarse Guadalupe.
En el año 1864 llegaron de las colonias del Brasil varias familias alemanas que compraron cerca de la capilla terrenos particulares, facilitándoles el gobierno con carácter de reembolso después de dos años: una yunta de bueyes, vacas y caballos, cuyo valor, una vez devuelto, sería destinado a la construcción de una escuela.
Debido a epidemias reinantes, en 1866 el gobernador Nicasio Oroño se ve en la necesidad de crear otro Cementerio, ya que el existente (“San Antonio”) era insuficiente, y se elige la manzana que se halla al oeste de la Capilla de Guadalupe. Este camposanto existió hasta 1905.
De a poco, favorecida por sus condiciones climáticas y por la composición del suelo, Guadalupe se convierte en una colonia floreciente.
Los primeros pobladores apuestan al cultivo de legumbres, hortalizas, flores y árboles frutales, y el enorme monte de aromos, ombúes y espinillos se transformó en zona de quintas cultivadas.
Los años pasaron y Guadalupe seguía creciendo a pasos agigantados, ya habitarlo era una aventura inigualable, llena de matices para un ciudadano con visión del mundo ciertamente más estrecha que la que tiene ahora. Pero tal vez más plena y más ingenua, y por lo tanto más dispuesta a la admiración y el encantamiento. Sí, porque eso despertaba en sus habitantes, y en los del resto de Santa Fe, apreciar sus constantes cambios, sus mejoras y su adaptación a éstos, con su comunicación, sus tranvías que lo unían al “mundo”, su “Rambla López”, sus domas de potros en la playa en los años ‘30; hasta su festival de aviación en 1934, en el que los aparatos aterrizaban y decolaban en la arena constantemente.
También sus bailes, para los que se fletaban “bañaderas”, que eran ómnibus descapotados de las líneas B y D. Su usina propia, que cesaba a las 21, salvo sábados y domingos que se prolongaba hasta medianoche.
Así fue adquiriendo fisonomía de villa turística, sobre todo por sus bellísimas playas y la corta distancia que la separaba del centro de la ciudad.
Luego asume rasgos definitivos de barrio de residencia para sus moradores, y aparecieron clubes, restaurantes, confiterías bailables, parques de diversión, a la par de infraestructuras en la zona de playas y camping.
Entre otros se establecieron el Círculo Italiano, el Club Israelita Macabi, y el Sindicato de Luz y Fuerza, quien se sumó instalando, incluso, un camping con hotel, canchas, etc.
Con el aporte de la Municipalidad, la construcción de los dos espigones completan la fisonomía turística del lugar.
Las primeras confiterías bailables fueron “Arroz con leche” y “Tentempié”. Para quienes preferían la música tropical “El Sauzal” colmaba sus expectativas.
Desde la rotonda, el Monumento a José Gervasio de Artigas, artífice de la independencia del Río de la Plata, domina el panorama de la zona.
Las viejas canchas de bochas y fútbol han dado  paso al césped sintético y al paddle; los “copetines al paso” a modernas confiterías, y las fondas a los restaurantes.
Pero esto no nos debe confundir, Guadalupe mantuvo su identidad a través del tiempo.
Aquel Guadalupe de los inmigrantes que trabajaron de sol a sol y apostaron a vivir con riesgos, a una legua de la ciudad, es el mismo que hoy continúa fundándose con el aporte de todos los vecinos, como en sus comienzos lo hicieron los Cantarutti, Beckmann, Benassi, Massara, Biaggioni, Meneghetti, y tantos otros que le dieron vida al Guadalupe que hoy es orgullo para toda Santa Fe.

ASI NACIO ALTO VERDE.

El Puerto de Santa Fe fue construido por la empresa integrada por los Ingenieros Pedro Dirks, Willen Dates y Martín Hatten.
El contrato de construcción, firmado el 20 de setiembre de 1904, establecía que además del puerto propiamente dicho, se tendría que construir un Canal de Acceso, que “uniera las aguas hondas del Río Colastiné con el Río Santa Fe”. Este canal de 6 kilómetros de largo, inicialmente se emprendió “a pala y carretilla”. Todo el suelo removido en estas condiciones, así como el que resultó extraído por la Draga Santa Fe, fue destinado a la formación del terraplén marginal que bordea al canal por el lado este. En esta superficie longilínea se fue afincando, gradualmente, una población compuesta en su mayoría por trabajadores de la zona portuaria, pescadores, isleños, etc., que con el tiempo han llegado a constituir un barrio de características singulares que lo conocemos como Alto Verde.

 

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Fotografía y datos gentileza Agrimensor Alberto Píriz. 

Castigado duramente por las inundaciones de distintos años, Alto Verde continuó creciendo hasta lograr por mérito de sus 12.000 habitantes, la inauguración de un nuevo puente, que reemplazó al viejo “Puente Palito”, la pavimentación de su acceso y algunas calles interiores; y que fundamentalmente se realizara un anillo de contención mediante un terraplén que resistió la dura creciente de abril/mayo de 1998.
Como dato de color, digamos que el popular folklorista, Horacio Guaraní, pasó su infancia y adolescencia en Alto Verde para luego partir a los 17 años a Buenos Aires.

 

BARRIO LOS HORNOS

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Revista “El  Norte”, del 15 de Junio de 1939. 

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Diario “El Orden” – 22 de Agosto de 1939. 

BARRIO CENTRO  – PEATONAL SAN MARTÍN.

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Esta toma reproduce el mismo sector que la anterior, pero ya en 1988, año en que se le efectuaron los cambios y remodelaciones más importantes, tornándola más moderna y funcional. Gentileza Angel P. Malvicino.

Como mencionamos en otra parte de éste capítulo, nos fue imposible por
cuestión de tiempo y espacio, incluir todos los barrios de Santa Fe, es por eso que decidimos
al final desarrollar dos barrios muy especiales: Las Flores y El Pozo. Juntos suman
más de 40.000 personas. Se formaron en las últimas décadas de éste siglo XX, y ambos cubrieron el sueño de la vivienda propia.

BARRIO EL POZO

Comenzó a construirse a fines de la década del ’70 conjuntamente con el barrio San Gerónimo –detrás de la cancha de Colón- y respondía a los planes del Fonavi (Fondo Nacional de la Vivienda).
Está ubicado sobre la Ruta 168 y rodeado por aguas de la Laguna Setúbal.
Al ser terrenos inundables, el sector debió ser rellenado y nivelado.
La obra sufrió innumerables demoras que la postergaron casi 10 años, entre ellas la inundación de 1982-1983.
Finalmente las primeras dos torres y ocho manzanas fueron inauguradas en octubre de 1988, luego cinco torres y cinco manzanas más en enero de 1989, para finalizar la entrega en junio de ese año.
Las torres son de diez pisos, y la mayoría tiene cuatro departamentos por piso, en tanto las manzanas incluyen cincuenta viviendas con casas de cuatro, dos y un dormitorio, según el tipo de familia.

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En total son 14 torres y 20 manzanas, que alojan según los últimos datos a 11.000 personas.
La población (vecinos del lugar) fue variando hasta casi normalizarse actualmente (1998) debido a los recambios que se produjeron por muchos motivos.
Debemos aclarar que en un primer momento tenían cierta prioridad en la adjudicación, jubilados y pensionados del PAMI y Ley 5.110, discapacitados y ex-combatientes de Malvinas.
Desde el primer momento tuvieron agua corriente y cloacas, y desde 1995 cuentan con teléfono en los domicilios, mientras se aguardaba para los primeros meses de 1999 la colocación de Gas Natural.
El transporte de colectivos cuenta con la Línea 2, en combinación con la Línea 9.
El cura párroco es el Pbro. Gabriel Blúa, quien vive en el Colegio Adoratrices, y concurre todos los días a atender la Parroquia Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, que comenzó en un pequeño salón y hoy cuenta con su propio templo.
El barrio posee un centro comercial, un SAMCO con servicio de ambulancia, la sub-comisaría 7°, un complejo educativo compuesto por la Escuela Provincial Juan Manuel de Rosas, el Taller de Educación Manual N° 189, el Jardín de Infantes N° 150 y la Escuela de Enseñanza Media Julio Migno N° 389, donde también funciona una escuela para adultos y una escuela primaria nocturna.
La población estudiantil oscila los 2500 alumnos, muchos de los cuales realizan sus estudios en colegios del centro de la ciudad.
Para concluir, y agradeciendo todos los datos que nos suministró la Sra. Claudia Godoy, nos referimos en base a los datos conseguidos sobre el porqué del Barrio El Pozo: la mayoría indica que eran tierras inundables, pero otros argumentan que éstos terrenos –mucho tiempo atrás- pertenecieron a la flia. Del Pozo.

BARRIO LAS FLORES  I, II, III

El nombre se toma de una terminal de trenes del Ferrocarril Belgrano que existía detrás de la Iglesia del Tránsito y que se llamaba “Villa Las Flores”. Con ese nombre se denominó al principio el barrio que la dirección de vivienda de Santa Fe construyó en 1968, el cual posteriormente se llamó “Las Flores I”. Los terrenos elegidos al norte de la ciudad eran una zona de quintas que se anegaban permanentemente, el gobierno decide rellenarlos e inauguró en cinco etapas un grupo habitacional compuesto por 18 monoblocks, cada uno de ellos con 60 viviendas. Tras habilitarse el primer grupo de 4 monoblocks en 1968, que albergó a casi1000 personas, las obras sufrieron una importante retraso hasta que entre 1974 y 1977 se inaugura el resto del complejo, la última parte realizada a través del Bco.Hipotecario. Como datos significativos resaltamos que en 1983 se iniciaron las obras de instalación del Gas Natural y que en 1997 se concretó la llegada del agua potable y el asfaltado completo, beneficiando a las 14.000 personas que hoy viven en el barrio.
Norma Giménez, la Sra. que nos ayudó enormemente a concretar esta investigación, nos confirma que la segunda parte, es decir Las Flores II, se inaugura en 1981 con la presencia del Presidente de Facto Jorge Videla, habilitando 2 torres (las torres tienen más de tres pisos y ascensor) 3 monoblocks (hasta tres pisos y con escaleras) y algunas casas. Los planos fueron realizados por la dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo, cuyo Director era el Ing. Andy Abel Felizia y el constructor Juan Carlos Merkva. 

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1980 – A la derecha de la foto, en plena construcción, la Escuela Malvinas Argentinas. Al fondo las torres de Las Flores II.
 

Después que esas primeras 1.500 personas habitaron el barrio se completaron las obras al año siguiente compuesta de 10 torres, 20 monoblocks y 120 casas que hoy albergan a 11.000 personas. Desde aquel 1981 cuando la incertidumbre era moneda corriente para las 5.000 personas anotadas para tener una vivienda a este presente, con Gas Natural desde el ’84 agua potable desde octubre del ’97, con líneas de colectivos que ingresan al barrio, la 1, 18 , 3 y 15, y “Recreo”, por Blas Parera, el barrio sigue creciendo. La ampliación del asfalto, antes sólo dos calles, la principal Regimiento 12 de Infantería, y Estrada que conectaba con E. Zeballos, hoy Lamadrid, y pronto Aguado para llegar a Blas Parera, y el entubamiento, iluminación y asfaltado de Av. Peñaloza, a punto de inugurarse antes que termine 1998, le dan al barrio un ingreso más rápido, seguro y moderno.
A ésto debemos agregar un Centro Comunitario con Dispensario, Correo, IAPOS, Biblioteca y Sub-Comisaría, dos Centros de Jubilados, más de 50 negocios, la Parroquia Jesús de la Divina Misericordia y la escuela primaria Malvinas Argentinas  con una población cercana a los 1.000 alumnos entre los turnos mañana y tarde, escuela a la que también concurren alumnos de barrios como Piquete, Cabal y San Martín, como también muchos de los que viven en Las Flores mandan sus chicos a la escuela Di Carlo, la escuela Juan de Garay de Blas Parera, la San Martín de Espora y Estrada, o colegios del centro de Santa Fe.
La deuda pendiente de la Municipalidad para con el barrio es la instalación de una sub-delegación de la Municipalidad, pedido realizado en innumerables oportunidades y que beneficiaría a estas 30.000 personas.
Para concluir, la historia de Las Flores III que es más reciente. Allá por 1988, durante la Intendencia de Carlos Martínez, éste cedió los terrenos ubicados al norte de Regimiento 12 de Infantería, donde primero fue un asentamiento, luego una villa y desde 1996, cuando los lotes fueron escriturados, la fisonomía de ese sector que alberga entre 4.000 y 5.000 personas, fue cambiando progresiva y permanentemente.