JUAN y GUILLERMO ROBERTSON

Estos dos comerciantes ingleses visitaron el Río de la Plata a principios del siglo pasado. Publicaron un libro sobre el dictador Francia, del Paraguay (“Francia’s Reign of Terror”), “Cartas de Sudamérica” y “Cartas del Paraguay”, entre otras.
Al llegar a Santa Fe escribió: “La ciudad es de pobre apariencia, construida al estilo de las españolas con una gran plaza en el centro y ocho calles que de ella arrancan. Las casas son de techos bajos, generalmente de mezquina fachada, escasamente amuebladas, con tirantes a la vista, muros blanqueados y pisos de ladrillo …”
Pero lo que más parece haber atraído su atención fue la costumbre de la siesta santafesina “todos los portones, todas las puertas en todos los patios, todas las salidas de los cuartos a la calle estaban completamente abiertos, y los habitantes, hombres y mujeres, con todo el lujo del ‘deshabillé’, sentados en las entradas de sus respectivas moradas. Los caballeros estaban vestidos

 

 

sencillamente con camisa y pantalones blancos, y los pies con chinelas; mientras las damas, en obsequio a la frescura y comodidad, se regocijaban dentro de una camisa primitiva, pollera y alguna bata suelta y transparente que apenas aprisionaba el cuerpo.”
“¿Cómo pensáis que los habitantes empleaban su tiempo, cada hombre, mujer o niño, sentados dentro de sus zaguanes o descansando indolentemente en las puertas de sus casas? Pues, estaban fumando cigarros, chupando el mate por una bombilla o comiendo sandías. Algunos se entregaban alternativamente a las tres operaciones”.
Robertson fue invitado a bañarse, y esto narraba: “Así que nos movimos ‘en masse’; mucha fue la broma y grande la risa que nos alegraron el camino. Demasiado sencillo y banal para repetir fue el lenguaje en que se entabló toda la conversación …. Mientras estuve, vi a todos los habitantes de Santa Fe ejecutar sus maniobras acuáticas tan familiarmente como si hubieran estado dando vueltas en el laberinto de una  ‘cuadrilla’.”
“La noche se cerró (no obstante el calor) con una cena caliente, abundante vino, más sandías y cigarros”.

Dr. ABELARDO IRIGOYEN FREYRE.

El Dr. Abelardo Irigoyen Freyre fue una figura en la medicina de nuestro medio. dedicado a la profesión médica con sacrificio y responsabilidad actuó de igual manera en los quirófanos de hospitales para desheredados como en los grandes sanatorios.
Fundó el Ministerio de Salud Pública de la Provincia y fue su primer Ministro, creador del Código Bromatológico y del Instituto correspondiente. Puso todo su impulso en la construcción de las primeras colonias e institutos psiquiátricos de Santa Fe, y la salud mental le debe iniciativas primigenias en el país.
Fue presidente y miembro de innumerables Academias Científicas nacionales y del extranjero, como Holanda, Estados Unidos, Brasil, Alemania, entre otros.
Trabó amistad con varias personalidades de la medicina a nivel internacional, y a muchos de ellos los invitó para Congresos que tuvieron lugar en nuestra ciudad. Entre los más destacados vinieron: Hollinger, Chevalier Jackson, Portman, etc.
Fue vicepresidente del Primer Congreso Panamericano de Otorrinolaringología de Chicago, en 1946.
El Dr. Irigoyen Freyre nació en Santa Fe el 21 de enero de 1905 y falleció el 5 de febrero de 1950 en su ciudad natal. Lleva su nombre una de las calles céntricas de nuestra ciudad; que luego, desde la intersección con calle Urquiza lleva el nombre de Gobernador Vera.

AGUSTIN ZAPATA GOLLAN

Nació en el barrio sur de la ciudad de Santa Fe el 23 de Noviembre de 1895, muy cerca de las iglesias de Santo Domingo y San Francisco.
Sus estudios primarios los cursó en la actual escuela Gral. Belgrano, y en 1908 ingresó al Colegio de la Inmaculada Concepción para egresar, cinco años después, como bachiller.
Ya con el título de Doctor en Derecho y Ciencias Sociales actuó en 1928 junto a las autoridades del Consejo de Educación de la provincia y dictó Cátedra de Finanzas en la Facultad de Derecho. Militó también en el partido Demócrata Progresista y en 1932, cuando tenía 36 años, fué designado por el gobernador Luciano Molinas, Intendente de Santa Fe.
Pero renuncia tiempo después por desencuentros partidarios y se vuelca con todo entusiasmo a la producción de su obra literaria, artística y de investigación histórica; y a los estudios sobre la ubicación geográfica de Santa Fe la Vieja.

 

Gracias a su gestión nació la Asociación amigos de Santa Fe la Vieja, y  el  Centro   de   Estudios   Hispanoamericanos. Ambas instituciones estuvieron destinadas a despertar el interés por el pasado americano y español.
Entre los cargos que ocupó a nivel internacional podemos mencionar: Académico delegado de la provincia de Santa Fe, de la Academia Nacional de Bellas Artes; miembro de la Academia Nacional de Historia; académico en Santa Fe de la Real Academia de Córdoba, España, de Ciencias, Bellas Letras y Nobles Artes, director honorario del Instituto de Investigaciones de Arqueología e Historia de Santa Fe; profesor de Sociología de la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad del Litoral; y director del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales de Santa Fe.
En 1985 se lo declara Ciudadano Ilustre de la Provincia, en mérito a sus servicios al bien público, por su obra y aportes a nuestro origen, y también se lo nombró Director Vitalicio del Departamento de Estudios Etnográficos y Coloniales. Un año después, el 11 de octubre de 1986, y a los 91 años fallece en nuestra ciudad.

ROSA GALISTEO DE RODRIGUEZ

El 5 de diciembre de 1890 muere en Santa Fe Doña Rosa Galisteo de Rodríguez, cuyo nombre está grabado en el mármol al frente de uno de los centros más importantes de la cultura argentina, el Museo Provincial de Bellas Artes de Santa Fe.
Nació el 4 de setiembre de 1822 en el hogar del Dr. José Elías Galisteo y de Anastasia Roldán. Su padre nació en Santa fe en 1783 y durante la gesta de Mayo participa activamente en el Cabildo, como cabildante hasta 1819, diputado en 1821 y congresista constituyente en Buenos Aires en 1826, así como de la Convención de Santa Fe de 1828 y gobernador provisorio de la provincia en 1838. Preso después de la derrota El Tala es remitido a Buenos Aires hasta 1842. Luego fue juez en lo Civil y Comercial. Falleció en 1849 y sus restos descansan en la iglesia San Francisco de nuestra ciudad.
Rosa Galisteo de Rodríguez, con una profunda vocación por el servicio a sus semejantes se inclina a trabajar en la Sociedad de Beneficiencia de Santa Fe que preside en 1879, y funda la de Coronda, así como la iglesia de Santo Domingo, donde hoy descansan sus restos y los de sus hijos.

“Retrato de Doña Rosa Galisteo de Rodríguez”.

Oleo de Augusto J. Fusilier.

Junto con el Coronel Rodríguez, su esposo, realizan la donación del hospital de Coronda. Todas estas instituciones supieron de su modestia y bondad. Seguramente no pensó que su nombre perduraría en el tiempo con tanta fuerza y con tanta grandeza, gracias al amor inmenso de su hijo que le dedicó un museo y biblioteca a su memoria en 1920, y que fuera inaugurado el 25 de mayo de 1922.

 

LUIS DI FILIPPO

Luis Di Filippo nació en Rosario el 6 de marzo de 1902, y desde joven comienza a trabajar en el periodismo de aquella ciudad, así es que a los 20 años ingresa en “La Capital” y de allí en más nunca abandonaría esta profesión.
Durante el gobierno del Dr. Pedro Gómez Cello (1928 – 1930), ocupa el cargo de secretario del Departamento Provincial del Trabajo y se traslada a nuestra ciudad, donde comienza a escribir en el diario “La Provincia”  y más tarde en “El Litoral”.
También se desempeñó como secretario de la Jefatura de Policía, y emprendió el camino de la docencia, en el  ex Colegio Nacional Simón de Iriondo.
Fue socio fundador de la Asociación Santafesina de Escritores y fundador la “Gaceta Literaria de Santa Fe” y “Punto y Aparte”.
Entre 1962 y 1977 se radica en Mar del Plata y Buenos Aires, donde colabora con los diarios “La Nación” y “Clarín”. Todos sus artículos están teñidos de un sutil humor y escepticismo, al igual que sus libros, entre los que podemos mencionar: “Cinco semblanzas”, “La política y su máscara”, “Federalismo y libertad”, “Agonía de la Razón”.
Durante la intendencia del Ing. Jorge Obeid, y mediante una iniciativa de vecinos y de tradicionales instituciones, se le otorga el honoroso título de Ciudadano Ilustre de la ciudad de Santa Fe.
Falleció el 12 de julio de 1997, en nuestra ciudad.

ILUSTRES INMIGRANTES ITALIANOS

ANGEL CASSANELLO:Nacido en Génova, llega a Santa Fe para iniciar sus actividades empresariales en la actividad naviera en el puerto de Colastiné en 1890. Cuando se inaugura el Puerto en nuestra ciudad, se radica para dedicarse de lleno al comercio fluvial. Fue un pionero en el rubro y abarcó el transporte, explotación arenera, fletamentos, estibajes, remolques, etc. Más tarde se desempeñó como concejal, Intendente interino, Director del Puerto, Presidente de la Bolsa de Comercio, fundador del Círculo Italiano y Presidente de la Unión Industrial. Participó en la fundación de la Cervecería Santa Fe, la fábrica de productos Químicos y la Soc. Telefónica. Murió en nuestra ciudad el 13 de octubre de 1930.


NESTOR CASABIANCA:Nació en 1885 y participó en la fundación de varias empresas y de la Sociedad Rural; la Sociedad Unión Industrial; fundó la primera usina pasteurizadora de leche (“La Técnica”); fue miembro de la Comisión Directiva de la Bolsa de Comercio, vice presidente del Banco Provincial de Santa Fe; uno de los fundadores del Club Atlético Unión. Militó en la Unión Cívica Radical y ocupó una banca en el Concejo Deliberante, a la que renunció cuando se votó una remuneración para los concejales. Integró la comisión nacional de la industria lechera y presidió el Círculo Italiano. A todos los gastos producidos por sus gestiones de orden oficial o social los cubrió de su propio bolsillo. Falleció en 1967.

VIRGILIO COLMEGNA:Nació el 17 de enero de 1858 en la ciudad de Udine. Llega a Santa Fe continuando la profesión de su padre, tipógrafo. Instaló un taller llamado “La Elegancia”, que obtuvo premios y medallas en exposiciones de París, Milán, Buenos Aires, Rosario y Santa Fe. El gobierno de la provincia le encomendó la enseñanza de la tipografía en una escuela profesional nocturna.

HECTOR FACINO:Nació en Parma en 1829 y falleció en Santa Fe en 1890. En el año 1848 abandonó los estudios de abogacía para dedicarse al arte de pintar. Fue designado prosecretario de la Cámara de Representantes. Pintó un cuadro que representa el Brigadier López sentado bajo un ombú; el retrato de Simón de Bolívar; dos cuadros que se encuentran en la Iglesia del Carmen; y tuvo como alumna de dibujo y pintura a Josefa Díaz y Clucellas.

JOSE MARCONETTI:fundador del famoso molino harinero del Puerto de Santa Fe, nació en Cavour, Piamonte, en 1858. Luego de un paso por Francia, emprende viaje hacia nuestro país; entonces se radica el Pilar (Dpto. Las Colonias) e instala una fábrica de carros. Más tarde se traslada a la localidad de Susana, y luego a Santa Clara de Saguier donde abre una casa de ramos generales y se asocia con Bartolomé Minetti para fundar el molino harinero. Su vida dinámica lo lleva a emprender actividades en Córdoba y coloniza la zona de La Francia, convirtiendo una tierra agreste en campos de intensa producción. Pero, incansable en sus actividades, regresa a Santa Fe para poner en marcha el Molino Harinero Puerto de Santa Fe, también conocido como Molino Marconetti. Fue un hombre generoso, que colaboró con todas las instituciones de bien público que reclamaron su ayuda. Falleció en Buenos Aires en 1945 y sus restos descansan en el Cementerio de La Francia, en Córdoba.

ALFONSO GRILLI:Llegó a la Argentina en 1870, siendo educador, e inmediatamente se dedicó a la enseñanza de alumnos pudientes que pagaban por instrucción. Recibe elogios de parte del canónigo Echagüe y durante el gobierno del Dr. Simón de Iriondo forma parte de la junta que inicia la gestiones para fundar la Soc. Cosmopolita. En 1887 es nombrado director y se incorpora a su escuela dentro del régimen educacional. En su homenaje, el 27 de mayo de 1929, una escuela es bautizada con su nombre. Fué también co-fundador de la Mutual Unión y Benevolencia.

EMPRESA NAVIERA SARSOTTI

La empresa naviera se fundó en 1889 bajo la sociedad de los señores Ibañez y Sarsotti, abriendo agencias en Rosario, Diamante, Paraná y Santa Fe; siendo a la vez nombrados agentes de la compañía “La Platense”, con lo cual inician los servicios de carga.
Dado el importante crecimiento de la firma, se ven motivados para abrir una nueva agencia en Montevideo, pero años más tarde cierran la oficina para asentar sus negocios en Buenos Aires.
En 1903 la sociedad se disuelve y Sarsotti queda con las agencias de Paraná y Santa Fe, mas toda la flota que contaba con  14 buques de distintos desplazamientos y calados.
De allí en adelante se dedicó a aumentar sus negocios y cumple con el servicio de pasajeros entre Santa Fe y Paraná, más lanchas y remolcadores para el transporte de carga entre las puertos del litoral, Rosario y Buenos Aires.
Otra de sus actividades fué la referida a la carga y descarga de buques de ultramar, en la cual ganó un enorme prestigio entre las empresas de navegación de alto porte.

CARLOS SARSOTTI

Nació en Uruguay y llegó a Santa Fe en 1869. Su padrastro era dueño de una tintorería y en 1874 se inicia en ese oficio, pero los médicos diagnostican que deje la profesión debido a su gran contextura física.
Luego cursa sus estudios en el Colegio de los Jesuitas hasta 1876, año en que egresa y va a trabajar a la cigarrería del “Buen Fumar”. Por problemas médicos tiene de abandonar este trabajo.
Trabajando en una ferretería donde también se atendían los servicios de un pequeño vapor que hacía el servicio de Buenos Aires y Rosario, encuentra su verdadera vocación.

JOSE PEDRONI

Nació el 21 de setiembre de 1899 en Gálvez, y durante su adolescencia se radica en Rosario junto a su familia. La situación económica no era buena, debido a que su padre era albañil, y trabajó como cadete en una cerealera.
Al mismo tiempo ingresa en la Escuela Superior de Comercio en el turno noche y durante el día estudia inglés y francés.  Es en las revistas escolares donde publica sus primeros poemas, y en algunos diarios.
Llegarían los tiempos de buscar su destino y publicar su primer libro, “La divina sed”. Antes viaja al interior de la provincia y trabaja en la localidad de Juncal (1917), luego emigra a San Carlos Centro y más tarde a Sá Pereira.
Jamás pensó que ese viaje le cambiaría la vida. Al llegar a la firma cerealera  de Don Alejo Chautemps conoce a su hija Elena, de la cual se enamora a primera vista. Debido a la negativa del padre se escapan a Gálvez, a la casa natal de José Pedroni.

En marzo de 1920 se casan y se quedan a vivir en el hogar que lo vio nacer. Pero la felicidad del matrimonio se trunca momentáneamente cuando llega un telegrama del Ejército notificando que debía incorporarse para cumplir el servicio militar. En 1921, junto con la baja de la conscripción llega su primer hijo, Omar Tulio, y una nueva mudanza. Esta vez viajan  rumbo a Esperanza para trabajar en una fábrica de arados.
Allí se quedaría definitivamente, y allí nacerían toda su prosa y sus versos. Publica “La gota de agua” en 1923 y “Gracia plena” en el ‘25. En todos sus versos aparece su amada Elena: “Mujer, suave mujer, / luz en mi anochecer / Esta sencilla calma / me viene de tu alma. / Que nadie me atribuya / esta paz, toda tuya. / Ni esta dulce costumbre / de hablar con mansedumbre. / Ni este canto tardío / que nunca ha sido mío. / Sepa toda la gente / que es tuyo solamente. / Mujer, suave mujer, / ¡mi mañana y mi ayer!”.

Falleció el 4 de marzo de 1968.

FRANCISCO JAVIER DE LA ROSA

Es considerado el primer nativo que dibujaba, pintaba y tallaba en madera, además de efectuar artesanías y escribir poemas.
Nació en Santa Fe en 1722 y era conocido como “el ermitaño”, debido a que consagró la mayor parte de su vida a la Virgen María y se recluyó voluntariamente.
El 4 de diciembre de 1779 comienza la Capilla de Guadalupe en honor a la Reina de los Cielos. Realizó trabajos de pintura, fabricación de tejas, adobes, baldosas, alfarería, hizo de carpintero, y hasta de fundidor de campanas.
A algunas de sus obras las podemos apreciar, aún hoy, en la famosa campana que fundió en 1786 en el Convento de San Francisco, conocida como “La Carachosa”; también en su patio central se encuentra un reloj de sol hecho por sus manos. En la Basílica de Guadalupe se pueden ver dos campanas.