ING. MARCIAL CANDIOTI
 


Ing. Marcial Candioti.
 

El ing. Marcial Rafael Candioti fue el inspirador y propulsor de la construcción del puente colgante, el cual fuera bautizado con su nombre. Marcial Candioti nació en Santa Fe el 24 de octubre de 1865 y falleció en Buenos Aires el 2 de septiembre de 1928, a los 63 años. Tuvo una vida, tanto pública como privada, muy intensa, que comienza a los 18 años como adherente a la Sociedad Científica Argentina. A partir de allí su actividad se desarrolla en todos los campos: profesor, catedrático, miembro de diversas comisiones de estudio, funcionario público, convencional, legislador, candidato a gobernador de la provincia. Su paso por la presidencia de Obras Sanitarias de la Nación, legó a nuestra ciudad el puente que fue, y seguirá siendo, orgullo de los santafesinos. En 1922, cuando era administrador de Obras Sanitarias de la Nación, toma la decisión de realizar una obra que perdurara en el tiempo y cumpliera las funciones de acueducto y uniera las márgenes de la Laguna Setúbal, ideando el Puente Colgante

MANACO

Dionisio Tabares (Manaco) oriundo de la provincia de Entre Ríos, domador, en una caída golpeó su cabeza  quedando un poco trastornado. Sin trabajo llegó a Santa Fe, vestido al puro del campo. Sus únicos elementos eran el equipo de mate y una honda de horqueta; en los ratos libres se dedicaba a hacer bolitas de barro greda que era su arma para cuando los muchachones le gritaban “Manaco panza de agua”. Deambulaba mendigando en casas de familia, y cuando reunía algún dinero su gran placer era comprar velas de cebo para ingerirlas como caramelos. Su prominente abdomen fue comentario de toda índole, comía carne cruda, pajaritos que cazaba y los más exagerados decían que tenía esa gran barriga por haber nacido con un doble engendro.
La leyenda cuenta que Manaco despertó la curiosidad de un conocido profesional del entonces Hospital de Caridad, el Dr. Trucco, que le compró el cuerpo para estudiar su estómago cuando muriese. Pero algunos sostienen que se trató de una broma del profesional que luego fue distorsionada, al correrse la voz de boca en boca.

Lo cierto es que el médico murió y Manaco continuó viviendo, pero nadie sabe cuántos años más ni dónde culminó sus días.

LOS PRIMEROS ABOGADOS SANTAFESINOS

En el año 1808 regresa a su ciudad natal Pedro Aldao, quien había obtenido el título de abogado en la Universidad de Chuquisaca cuatro años antes. Este hecho significó que el Dr. Aldao fuera uno de los primeros juristas de Santa Fe.

Desde el comienzo de la Revolución ocupó cargos en el gobierno santafesino asesorando a sus funcionarios en el conocimiento de las leyes, hasta 1823, año en que falleció siendo aún muy joven.

Entre los destacados juristas de nuestra ciudad, también se encuentra el Dr. Juan Francisco Seguí, quien luego de iniciar su estudios superiores en Charcas y colaborar en las revoluciones de La Paz y Chuquisaca, se dirigió a Buenos Aires a completar sus estudios en la Real Audiencia.

Durante la Revolución de 1810 participó en el Cabildo Abierto del 22 de mayo, para luego regresar a Santa Fe donde lo nombraron diputado provincial al Congreso de Tucumán, pero no puede asistir.

Durante su carrera asistió legalmente a la provincia en la firma de distintos tratados, entre ellos el Tratado del Cuadrilátero de 1822; y fue hombre de confianza del Brigadier Estanislao López.

El Dr. Pascual Diez de Andino, otro destacado hombre de leyes, cursó estudios en el Real Colegio de San Carlos de Buenos Aires, perfeccionándose en Córdoba y Chile, donde recibió, en 1812, el doctorado en cánones y leyes. Participó en distintos gobiernos de la provincia, destacándose por su defensa del federalismo y la autonomía de los pueblos.

Pero en Santa Fe existieron, también,  hombres que no tenían un título de leyes pero ejercían la profesión de abogados debido a sus conocimientos generales y la experiencia de haber actuado en procedimientos legales. Estos hombres contaban con el apoyo de los distintos gobiernos debido a la falta de profesionales, entre ellos se encuentran: el Dr. Pascual Echagüe (gobernador de Entre Ríos y Santa Fe), Pedro Tomás de Larrechea, Manuel Leiva, Urbano de Iriondo, Domingo Cullen, entre otros.

A partir de 1826, debido a la separación del Estado entre poderes Ejecutivo y Judicial y el Reglamento del Poder Judicial en 1833, la abogacía fue encontrando su  orden y organización.

En la Constitución provincial de 1856 se reglamentó la función estableciendo como condición la de ser “letrado”. De esta época se destacan el Dr. Simón de Iriondo, Tomás Islas, Pedro Rueda, Dermidio Luna, Luciano Torrent y Juan del Campillo.

Finalmente en 1860 la carrera se regula definitivamente con la ley sobre el ejercicio de las profesiones de abogado y escribano.

 

 

Los estudios de la profesión en nuestra ciudad se inician en 1868, cuando se crea en el Colegio de la Inmaculada la Facultad de Jurisprudencia y la Academia de Práctica Forense. El gobierno crea, en 1871, las llamadas Aulas Mayores; consistía en cuatro años de estudios que tenían como materias obligatorias el Derecho Natural, Derecho Internacional, Derecho Constitucional, Derecho Civil, Derecho Romano, Derecho Criminal, Derecho Mercantil y Economía Política.

En 1890, El Dr. José Gálvez logra ver concretada una de sus máximas aspiraciones, La Universidad de Santa Fe. La lista de abogados en la ciudad crece considerablemente a partir de la creación de la Universidad Nacional del Litoral, en 1919.

ALCIDES GRECA

Alcides Greca nació en San Javier el 13 de febrero de 1889. Realizó sus estudios primarios en aquella localidad, para luego trasladarse a una escuela jesuita en Buenos Aires. Más tarde, cuando se inaugura el Colegio Nacional de Santa Fe, regresa y es uno de los primeros en graduarse como bachiller.

Nuevamente regresa a Buenos Aires, más exactamente a La Plata, para estudiar abogacía y por aquella época escribe sus primeras líneas “Evangelio rebelde”, “Laureles del Pantano”, y “Lágrimas Negras”.  Faltando muy poco para recibirse, abandona  su carrera para ser electo diputado por su departamento.

Fue entonces que decidió hacerse periodista y funda “El Mocoví”, “El Paladín del Norte”, y “La Palabra”. Se desempeñó en distintos cargos políticos, varias veces legislador provincial, dos veces Diputado Nacional, e incluso formó parte del cuerpo de Constituyentes de 1921. También se desempeñó como profesor universitario y representante del municipio en Congresos Internacionales.

Entre sus novelas más destacadas podemos nombrar “Viento Norte”, “La Pampa Gringa”, “Cuentos del Comité”, etc.

Uno de sus mayores logros fué la realización del film “El último Malón”. La película es un documento donde se muestra el alzamiento mocoví de abril de 1904, fruto de la persecución al aborigen desde la Ley de Territorios de 1884.

En su presentación en la ciudad de Santa Fe, el propio Greca contó peripecias de la filmación y agregó la anécdota del paseo por calle Florida acompañados por un mocoví con el atuendo aborigen anunciando el estreno en Buenos Aires.

Alcides Greca falleció en la ciudad de Rosario el 16 de Abril de 1956.

 

Dra. ANGELA C. ROMERA VERA.

La Dra. Angela Romera Vera nació el 11 de marzo de 1912 y a los cuatro años es llevada a España por circunstancias familiares. En aquel país cursa sus estudios, egresando como Licenciada en Derecho de la Universidad Central de Madrid, con matrícula de honor. Fue discípula de Unamuno, Posada, Giménez de Asúa, Ortega y Zubiri.

En 1936, ya de vuelta en Argentina, se radica definitivamente en Santa Fe, revalidando su título de abogada y doctorándose en la Universidad con su tesis “Estado y Derecho”.

Fue  una ferviente participante en la Unión Argentina de Mujeres que estaba presidida por Victoria Ocampo. Fundó la agrupación de Mujeres Radicales y fue pionera en la actividad político-partidaria femenina. Ocupó el cargo de Vicepresidenta de la Unión Cívica Radical Intransigente.

Bajo el gobierno de Frondizi, en 1958, se desempeñó como Embajadora Extraordinaria y Plenipotenciaria, siendo la primera mujer que logra ese cargo como jefe de misión permanente.

Fue directora del Instituto de Investigaciones Sociales sobresaliendo su tarea de extensión universitaria, y entre los años ‘55 al ‘73 ocupó la titularidad como profesora de Filosofía del Derecho y de Sociología en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales.

En 1956, crea el Instituto de Cinematografía, que estuviera dirigido por Fernando Birri.

Entre las publicaciones de carácter jurídico pueden citarse “La experiencia jurídica del hombre moderno”, “Los menores antisociales”, “Axiología jurídica y filosofía de los valores”. Quedaron sin publicar ensayos filosóficos, cuentos y una novela.      También  tradujo del inglés y francés libros de Dewey, Mortimer Adler, Gurvitch, Dumas, entre otros.

Al momento de su fallecimiento, el 4 de julio de 1990, dona su campo en el departamento San Justo, a las familias que trabajaban en él.

En la actualidad, el salón de Actos de la Secretaría de Extensión Universitaria lleva su nombre, al haberse firmado la resolución rectoral N° 288 a cargo del Arq. Hugo Storero.

ESCRITORAS SANTAFESINAS

EMMA DE LA BARRA

Nacida en Rosario en 1861, hija del político Federico de la Barra y Emilia González Funes. Radicada en Buenos Aires se dedicó a la música y a la pintura, destacándose en la literatura. Sus novelas (escritas bajo el seudónimo de “César Duayen”) se convirtieron en best-sellers de aquella época. En 1905 se publica su primera novela “Stella” traducida a varios idiomas; otras de sus obras fueron: “Mecha Iturbe” (con una primer tirada de 6.000 ejemplares),“Eleonora” y muchos libros más, algunos llevados a la pantalla.

CARLOTA GARRIDO DE LA PEÑA

Nacida el 2 de agosto de 1870, radicada desde muy joven en Coronda, realizó una gran labor en la Escuela Normal de maestros rurales de esa ciudad. En 1902 fundó junto con Carolina Freyre de James “La revista Argentina”, sus poemas o sus ensayos aparecen en revistas como: “Blanco y azul”, “Azul y Blanco”, “Vida Santafesina”, “Vida Intelectual” y otras publicaciones de las primeras décadas de este siglo. Entre sus obras se destacan: “Corazón argentino”, “Una pasión”, “Entre nosotras”, “Hojas dispersas”, “Luz en el sendero”, “Como vence el amor”, “La última esperanza”, “Entre dos amores”(premiada en Buenos Aires y editada en Valencia, España), “Mar sin riberas” y “El milagro del castillo encantado”; en 1950 publicó su último libro, “Surcando el sendero”. Muere en Coronda el 19 de julio de 1958.

N° 7 de la Revista Troqueles, del 15 de Diciembre de 1923.
Gentileza Mario Bruno y María de los Angeles Moyano.

 

 

ALFONSINA STORNI

Nació en Suiza, Sala Capriasca, Tessino, el 29 de Mayo de 1892. Contando con sólo 9 años se instala en Rosario donde transcurre toda su infancia. En su juventud se traslada a Coronda para proseguir con sus estudios, tomando contacto allí con María Margarita Gervasoni y con Carlota Garrido de la Peña, quienes la apoyan e instan a desarrollar su vocación poética. Entre sus obras se destacan: “La inquietud del rosal”, “El dulce daño”, “Languidez”, “Ocre”,  “Mundo de siete pozos” hasta rematar en “Mascarilla y trébol”; toda la poesía de Alfonsina es un permanente canto al amor, a la vida, envuelto en la fina nostalgia de su espíritu atormentado. El 25 de Octubre de 1938 terminó trágicamente su vida.

ANGELA GENEYRO

Nacida en Santa Fe, el 17 de Marzo de 1877. Obtiene el título de maestra en la Escuela Normal de Niñas de Santa Fe en 1898. En 1901 publica un libro titulado “Frases pálidas”.

Poeta de honda sensibilidad, realiza su obra bajo la influencia del postromanticismo. En nuestro medio publica sus poesías en “Excelsior”, revista literaria fundada en 1900 y en “Blanco y Azul” de 1901. El 13 de noviembre de 1905 moría a la edad de 28 años.

MERCEDES PUJATO CRESPO

Nacida a fines del siglo pasado y descendiente de una vieja y tradicional familia santafesina, admiradora de Darío y más tarde de Lugones. Sus poesías generalmente de profunda inspiración patriótica, figuran en casi todas las revistas literarias de su época.

Su primer libro fue “Albores”(1903), siguiéndole “Flores del campo”, “Días de sol”, un drama titulado “Liropeya”. También dejó un trabajo histórico sobre la provincia de Santa Fe. Su primer poema “Judhit” fue publicado en 1899 en el Correo Argentino de Buenos Aires. Falleció en Santa Fe el 19 de Octubre de 1954.

OTRAS ESCRITORAS

María Elida Moyano, autora de un importantísimo libro de poemas “Arpegios del Alma”, impreso en los talleres de “Nueva Epoca” en 1919; Margarita Burbec Routin, colaboradora de “Vida Santafesina”; Ana A. de Torralvo, directora de “Vida Santafesina”, en la cual figura Margarita Gervasoni con interesantes artículos de carácter pedagógico. También se pueden mencionar a: Aquilina Vidal de Brus, María Gouviene, María Hurtado y Gil, Estela Maris, Josefa Allende Lezama, María Velasco y Arias y Teresa N. Oberti, por nombrar algunas.

PINTORES SANTAFESINOS

JUAN CINGOLANI

Nace en la aldea San Edigio, comuna de Monte Cassiano, en Macerata, Italia, el 22 de enero de 1859. A los 20 años se recibió de profesor en la Academia de Bellas Artes de Perugia. Gracias a su prestigio llega a ser amigo del Papa León XIII; realiza reparaciones de la pinoteca del Vaticano, en la “Biblioteca del Vaticano”, restauró el “Juicio Final” de Miguel Ángel. En 1909 llega a Santa Fe, su obra comprende personajes de diversas órdenes religiosas, frescos, imágenes y santos. Entre las obras realizadas en Santa Fe se destacan: los frescos de la bóveda de la Iglesia del Carmen (junto a Francisco Marinaro); los frescos de los camarines de la Iglesia de Guadalupe y los medallones del templo de Santo Domingo y San Francisco. Falleció en nuestra ciudad el 23 de Abril de 1932.

JOSE MARIA D’ANNUNZIO

Italiano, nacido el 6 de marzo de 1864 en Poggio Imperiale, provincia de Foggia. Su vocación por el dibujo fue dirigida por el Profesor Lattangio. Llegó a Buenos Aires en 1887 para luego radicarse en Santa Fe. Trabaja en cartografía y planos y se dedica al dibujo y la pintura. En 1891 fundó la Primera Academia de Dibujo y Pintura del Estado.

El Museo de Bellas Artes “Rosa Galisteo de Rodríguez” cuenta en su colección con las obras: ‘Autorretrato”, “Valle Dorado”, “Curupíes” y “Día Gris”. En el Museo Municipal de Artes Visuales se guarda “Puesta de sol”. Muere el 11 de septiembre de 1950.

JOSE MARIA REINARES

Nació en la provincia de La Rioja, España, en 1876 y falleció en Santa Fe en 1925. Fue educado por su hermana que era maestra, luego pasa a la Escuela Normal Nacional de maestros. Su vocación por el dibujo hace que abandone la escuela para ingresar al taller de pintura de Josefa Díaz y Clucellas y más tarde al de grabado y litografía de Emilio Digier. Se perfecciona en Buenos Aires, donde también realizó cursos de dibujo y pintura en la Academia Nacional de Bellas Artes. Regresa a Santa Fe en 1908 e instala la Academia de Bellas Artes “Reinares”. Entre sus egresados se cuentan: Enrique Estrada Bello, Baldomero Banús, Héctor Lauría, Severo Vicerich, José García, Benito Bello y Antonio Colón.

SALVADOR CABEDO

Nacido en Valencia, España, en 1869, falleció en Santa Fe en 1949. Egresó de la Academia de Bellas Artes de Valencia. Llegó a Santa Fe en 1911, fue docente en los Colegios de la Inmaculada y Nacional, también formó parte del cuerpo de profesores de la academia Reinares. Por su labor en España fue distinguido con el título de Caballero de la Orden de Alfonso XII y el de Comendador de la Orden de Isabel la Católica.

FRANCISCO MARINARO

Nacido en 1882 en Matera, Italia, fallece en Santa Fe en 1970. Estudió en Italia pintura y decoración con Francisco D’Antona y Onofrio Giaculli y perfeccionamiento artístico con Rocco Carlucci.

Llega al país en 1908; trabaja como profesor en la academia de D’Annunzio, en el Colegio de la Inmaculada y en la Sociedad de Unione e Benevolenza. Entre sus obras se destacan los trabajos de decoración y restauración en iglesias, monumentos y residencias privadas. La bóveda de la nave central y paredes de la iglesia del Carmen, la cúpula de la iglesia de Santo Domingo, la decoración de la capilla y el altar del Colegio Jobson, el ábside del templo de las Hnas. Adoratrices y la decoración mural de la iglesia del Huerto.

 
Acuarela del F. Puccinelli. Convento de San Francisco

HECTOR FACINO

Fue el primer pintor afincado en la capital de la provincia. Italiano, nacido en Parma en 1829; se radicó en nuestra ciudad en 1868, hasta 1890, año de su muerte. Maestro de la única academia de Dibujo y Pintura del Colegio de los Jesuitas. Ocupó cargos de importancia en la administración provincial. Su obra: en la Iglesia del Carmen se guardan dos grandes cuadros: “Un naufragio” y una escena del “Purgatorio”. El Museo Histórico Provincial posee dos pinturas, una que representa al Brigadier Gral. E. López y la otra es un retrato del Gral. Simón Bolívar.

Facino fue maestro de Josefa Díaz y Clucellas, Ana Galán de Coll y de Rosario Pujato Crespo.

LUDOVICO PAGANINI 

Paganini nació en Italia en 1884, y de muy pequeño llegó a nuestra ciudad. Aprendió dibujo  con los profesores Stafolani y Cingolani, y decoración con Marinaro, en la escuela nocturna de la “Unione e Benevolenza”.
También pasó por las academias de D’Annunzio y Reinares, ocupándose de trabajos de carácter comercial y a la industria. Así fue que instaló la primera fábrica de espejos de Santa Fe, en 1922

Cuadro de texto:   “Inundación”- Oleo de Ludovico Paganini.

Luego de un viaje por Europa, donde aprendió nuevas técnicas de pintura, a su regreso expone junto a su amigo Puccinelli en Buenos Aires, más tarde en nuestra ciudad y Rosario, donde logró recolectar varios premios y diplomas. Fundó la Casa del Artista y logró la participación de los artistas en los jurados de selección y primos.(ver foto pág. anterior).

ENRIQUE ESTRADA BELLO

Santafesino de nacimiento, se recibió de profesor de dibujo en la academia de José Reinares, donde se aplicaban los programas de la Academia de Bellas Artes de Buenos Aires

Trabajó como ilustrador y comentarista gráfico en el diario “Nueva Epoca”, y al volcarse hacia el color, comenzó a pintar libremente. Por sus pinturas logró los premios más importantes: Primer premio figura y primer premio composición en los salones anuales de la Sociedad de Artistas Plásticos de Santa Fe; medalla de oro en la Exposición del Litoral; medalla de oro de la Junta de Estudios Históricos de Santa Fe con el retrato al Brigadier General Estanislao López, obra que adquirió la Legislatura de la Provincia para el salón de su presidencia. La lista de distinciones parece interminable, al igual que las instituciones culturales y gubernamentales que cuentan con alguna obra de Estrada Bello.

También se desempeñó como profesor de dibujo, volcando todo su conocimiento y experiencia, en el Colegio Nacional “Simón de Iriondo” y en la Escuela Normal “San Martín”.

 
 “La muchacha de la alfombra” – Oleo de Enrique Estrada Bello.

CESAR LOPEZ CLARO

El artista César López Claro nació en Azul, provincia de Buenos Aires, el 5 de julio de 1912. Luego de estudiar en la Escuela Nacional de Bellas Artes decide radicarse en la ciudad de Santa Fe, en 1942.

López Claro ha expuesto sus obras en museos del extranjero y de nuestro país, incluso algunos conservan sus trabajos que perdurarán en el tiempo. También ha sabido formar a numerosos discípulos en las artes plásticas.

 

 

Durante una exposición de Artistas del Interior, en Capital Federal, la directora de la Escuela de Artes Visuales de Santa Fe le comenta el proyecto de realizar una serie de muestras de ex profesores para acercar a los alumnos a sus maestros y su obra. López Claro aceptó gustoso.

De vuelta en Santa Fe se ofrece para realizar un mural para decorar el Aula Magna, es así que de inmediato comienza a pintar 10 murales de 3,20 x 3 metros. Dicha aula fue inaugurada el 24 de mayo de 1986.

El trabajo de César López Claro queda incorporado al patrimonio cultural santafesino, como una obra de singular importancia, ya que en el país no son muchos los ejemplos que pueden darse en el campo mural integrado arquitectónicamente.

Luego de muchos años de intensa labor en el terreno artístico, decidió realizar una especie de retiro voluntario y se fue a Buenos Aires, pero no duró mucho.

Ha realizado más de 300 muestras individuales y participó en innumerables exposiciones colectivas. Representó a nuestro país con sus obras en los siguientes países: Estados Unidos, Chile, Perú, Ecuador, Paraguay, Bolivia, Brasil, Uruguay, España, Portugal, Italia, Francia, Suiza, Austria, Alemania, Bélgica, Holanda, Inglaterra, Suecia, Dinamarca, Unión Soviética y Finlandia, y participó en la I Hispanoamericana de Cuba en 1954 y en la IV Bienal de Arte en San Pablo, Brasil, en 1957; contando, además, con numerosos premios.

En 1991, es nombrado “Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Santa Fe”, y en 1994 pinta un panel de 5 x 4 metros destinado al Paraninfo de la Universidad Nacional del Litoral, donde se reunió la Asamblea Nacional Constituyente reformadora de la Carta Magna.

RICARDO SUPISICHE 

Ricardo Supisiche nació en Santa Fe en 1912, estudió en la Academia de Reinares, en la Escuela Municipal de Arte y en la Escuela Profesional Leandro N. Alem. Ejerció la docencia en la Escuela Provincial de Artes Visuales “Juan Mantovani”.

 

 

"El árbol" - Ricardo Supisiche

Compartió la segunda generación de pintores santafesinos con Mario Gargatagli, César Fernández Navarro, César López Claro y Matías Molinas, entre otros. Falleció el 8 de noviembre de 1992.