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EL PRINCIPIO DEL ADOQUIN.

El 15 de marzo de 1887 se iniciaron las obras de pavimentación con adoquines en la ciudad. La primer esquina fue 23 de Diciembre (hoy Gral. López) y Comercio (hoy San Martín), allí el intendente municipal, don Mariano Comas oficializó la colocación del primer adoquín, que luego daría paso al pavimento de algarrobo sobre el cual pasaron los granaderos.

Así se inició la pavimentación masiva de la ciudad.

LOS NOMBRES DE LAS PRIMERAS CALLES DE SANTA FE  DESDE MEDIADOS DEL SIGLO XIX, Y ALGUNOS CAMBIOS.  

1862 – Calle San Gerónimo frente a la Plaza de Mayo, hoy Palacio de Justicia.

a) 31 de Mayo: Por el acuerdo de San Nicolás de 1852. Cambió en 1875 hasta hoy por Dr. Amenábar.
b) 23 de Diciembre: Por la fecha de ruptura de Santa Fe con el gobierno de Rosas en 1851. Cambió en 1885 por Gral. López, al conmemorarse ese año los 100 años del nacimiento del prócer santafesino.
c) 1° de Mayo: No es en honor al Día del Trabajador, sino por el Pronunciamiento de Urquiza en 1851.
d) 4 de Enero: en honor al Pacto Federal de 1831.e) 3 de Febrero: por la Batalla de Caseros de 1852.En el año 1900 cambiaron su nombre:

a) Paraná por Entre Ríos.
b) Rivadavia en lugar de Jujuy.
c) Santiago del Estero fue cambiado por Rosario y, posteriormente por Lisandro de la Torre.
d) San Martín por Comercio
e) Primera Junta por San Juan

1898 – Calle Comercio, hoy San Martín, esquina 1ra. Junta.

 En 1908 se le cambió el nombre a Córdoba por Juan de Garay, y Castellanos fue reemplazada por Av. Córdoba y, finalmente por Av. Freyre.A mediados de los ‘70, desde la intersección de Vera y Av. Urquiza, hacia el este, Vera pasó a llamarse Irigoyen Freyre, por el gran médico santafesino creador del Código Bromatológico y primer Ministro de Salud Pública del país en 1941.Mucho más cerca, en principios de los ‘90, Catamarca se denomina Eva Perón, y Buenos Aires fue reemplazada por Monseñor Zazpe. 

 

Esta toma fue realizada, ya en 1998, desde el mismo ángulo, pero actualmente se encuentra emplazada en ese lugar la Estación Terminal de Omnibus. – Foto Rodolfo Di Terlizzi.

1925  Hipólito Irigoyen, exHumberto 1°, esquina Belgrano. Esta foto fue tomada desde las escalinatas de la antigua Estación Central del Ferrocarril. Gentileza Ediciones Fundación Antorchas. Archivo fotográfico del FFCC.

 BOULEVARD GALVEZ

A fines del siglo XIX la ciudad comenzaba su expansión hacia el norte. Entonces fue necesaria la planificación de un boulevard que la recorriera de este a oeste.Los terrenos elegidos era propiedad de Ignacio Crespo y se ubicaban en el lugar conocido como chacras del pago de la Laguna, y allí estaban los cultivos que proveían de alimentos a toda la ciudad.

1908  Boulevard Gálvez. Colección Garcilaso.

El ingeniero Emilio Schnoor, empresario del Tranway a Guadalupe y representante de la compañía inglesa encargada de la construcción de los ferrocarriles provinciales, fue quien proyectó el recorrido del Boulevard, que fue aprobado por la municipalidad  con la conformidad de Ignacio Crespo.La planificación contaba con una idea de forestación, que hizo posible el intendente Edmundo Rosas (1908-1912) trayendo desde Europa centenares de árboles, esto le dio un toque distintivo. Para 1888 el Boulevard ya era un hecho, con canteros trazados según la Jardinería Francesa de ese momento. Un año más tarde, en 1889, la Compañía Francesa de Trenes compra un terreno en la esquina del Boulevard y Las Heras para construir la residencia del director general, hoy ocupado por la Alianza Francesa.Otros notables de la época construyen majestuosas casas, como el ex gobernador Luciano Leiva en la esquina con calle Lavalle (hoy Escuela 4° Centenario), luego su hijo Manuel, entre 1910 y 1911, construye la majestuosa mansión de Boulevard y Güemes (hoy Casa de la Cultura).Con el tiempo el Ferrocarril Belgrano (1912 – 1928), El Molino Lupotti Franchino (1894), La Plaza Pueyrredón (1910), el Colegio Adoratrices (1912), el Puente Colgante (1928), le dieron al Boulevard una arquitectura y forestación notable. Al igual que la glorieta construida  durante al intendencia de Francisco Bobbio (1937-1941), frente a la Estación de Trenes Belgrano y el remate con la Costanera y el Parque Oroño, que fuera rellenado y construido durante la gestión municipal de Manuel Irigoyen (1904-1907).

El nombre de Boulevard Gálvez fue propulsado por el mismo Ing. Emilio Schnoor, en homenaje a quien gobernaba la provincia, al momento de concretarse la obra (1887), y que era conocido por sus ideas progresistas, Don José Gálvez (1886-1890).

TEATRO MUNICIPAL

Santa Fe tuvo desde sus orígenes una renombrada tradición teatral, y en lo que hace a los teatros en sí, antes de la Organización Nacional ya existían algunas modestas construcciones donde se llevaban a cabo representaciones de este género.

Nuestro Teatro Municipal 1° de Mayo, en 1910. 

Bueno sería recordar la existencia del local ubicado en calle 23 de Diciembre (hoy Gral. López) entre Jujuy (hoy Rivadavia) y 25 de Mayo; el Teatro Argentino en Santiago del Estero (hoy Lisandro de la Torre) entre Comercio (hoy San Martín) y 25 de Mayo; a finales del siglo pasado se inaugura el Politeama Gálvez en calle San Jerónimo y 1° Junta), entre otros.

Durante la intendencia de Sixto Sandaza, en agosto de 1903, se realizan los primeros trabajos de construcción para el Teatro Municipal. El lugar elegido fue la esquina de Comercio y Córdoba (actualmente San Martín y Juan de Garay), con los planos del arquitecto Augusto Plou y la ejecución de la obra a cargo de la empresa Juan Mai e Hijos.En 1905, más precisamente el 5 de Octubre, se inaugura el coliseo con la obra Gioconda” de Pochielli, interpretada por la Compañía de Operas, que estaba dirigida por Antonio Marranti.

Asistieron al acto, entre otras personas, el gobernador Dr. Rodolfo Freyre, y el intendente municipal Manuel Irigoyen.

Su arquitectura responde al estilo Luis XV”, tal cual la moda de aquella época. La fachada presenta varias estatuas sobre motivos relacionados con la música, estos trabajos pertenecen a los escultores Juan Gagneten y Nicolás Gulli.

En el hall principal se halla la araña de luces que perteneciera al histórico Cabildo de Santa Fe. En tanto que el palco oficial tiene una estatua simbolizando a la República con los escudos nacional, provincial y municipal.

La cúpula fue pintada por Nazareno Orlandi, representando la historia de la música a través de ocho pasajes. En los años 1971 y 1973 fue restaurada por Miroslav Bardonek, Roberto Favaretto Forner y Angel Werlen.

En esta misma época se construyen dos salas: una con capacidad para 250 personas y que lleva el nombre de Leopoldo Marechal y la otra, de ensayo.

La marquesina que está al ingreso fue colocada en 1970.

LA CASA DE LOS GOBERNADORES

En los primeros años de este siglo, Manuel Leiva, hijo del ex-gobernador Luciano Leiva (1892-1896), compra un importante lote de terreno ubicado en Bv. Gálvez y Güemes. Allí comienza a edificar una casa de gran belleza arquitectónica y amplios jardines. Según se puede apreciar en la reja de ingreso al pequeño palacio, la inauguración tuvo lugar en 1910.

Manuel Leiva, quien logra una gran fortuna a través de la explotación de tierras y bosques, se alojó en la mansión junto a su esposa, María Santillán, y sus hijos; ofreciendo la propiedad como lugar de reunión para la sociedad santafesina. Se organizaron bailes, banquetes y demás fiestas.

El constructor fue el arquitecto Ferrari, encargado de las obras más importantes de la época.

Para solventar los gastos que demandaba la construcción de la mansión, solicita al Banco Belga de Préstamos Territoriales un crédito a pagar en nueve años. Al no poder pagar el monto adeudado, se la rematan. Sin embargo, salvados los inconvenientes, la casa vuelve a su antiguo dueño.

Al asumir la gobernación de la provincia Rodolfo Lehmann, casado con Corina Leiva, pariente de Manuel, se aloja en la residencia de Bv. Gálvez. Luego lo hizo, al ocupar el cargo, Juan Cepeda.

Allí se reunían semanalmente los más conspicuos políticos de la época; los que apoyaban a Irigoyen y los antipersonalistas”.

En 1923 la casa pasa a manos del Banco Hipotecario Nacional debido a una deuda contraida por Manuel Leiva. Al año siguiente la compra Lorenzo Molina, quien la vende en 1942 al gobierno de la provincia, siendo hasta el momento su propietario, pasando de ser una dependencia del Ministerio de Bienestar Social a ser sede de la Casa de la Cultura.

CASA DE SOR JOSEFA DIAZ Y CLUCELLAS

Diego Díaz, padre de Josefa Díaz y Clucellas (1852-1917), era un importante comerciante de frutos, y había construido el edificio para instalar sus depósitos de mercaderías y su propia casa, en 1850.

Cabe destacar que la ubicación, La Rioja y San Luis, era de gran importancia a principios del siglo XIX ya que estaba frente al puerto.

Son conocidos los relatos que mencionan a Josefa pintando los paisajes portuarios desde la terraza de su casa. Lamentablemente no se conserva ninguna de estas muestras. De las obras que se pueden apreciar hay retratos, naturalezas muertas y algunas de carácter religioso, trabajadas luego de su ingreso a la Orden de la Hermanas Adoratrices en 1894.

 

 

Esquina La Rioja y San Luis.La casa fue declarada edificio de interés cultural municipal en 1993. De ella se destaca su peculiaridad y su valor como testimonio de una época.

CASA DE LOS ALDAO

A comienzos del siglo XVIII se inicia la construcción de esta casa, cuyo dueño era Antonio Márquez Montiel. Según la inscripción existente en un dintel del balcón, las obras finalizaron en 1711, pues allí se lee:  Año – Jesús María Joseph – 1711

 

 

Cuando Juana Márquez Montiel, hija de Antonio, hereda la propiedad, toma posesión junto con su esposo, José de Lacoizqueta, conservándola hasta fines del mismo siglo.

En el siguiente, el terreno se fue subdividiendo y se construyeron habitaciones para alquiler a los costados y sobre la calle, quedando la casa histórica encerrada en el corazón de la manzana.

En 1930 hereda la casona de calle Buenos Aires 2861 Josefa Aldao, quedando con ese nombre tradicional, y en 1942 se la declara Monumento Histórico Nacional. Entonces se le realizaron refacciones y se derribaron los agregados del siglo XIX que tapaban el núcleo colonial.

El Estado Nacional lo cedió en 1972 a la Junta Provincial de Estudios Históricos. Vale la pena mencionar que lo que se mantiene en pié en la actualidad es sólo una parte de lo que fue la primitiva casa; son ellas dos habitaciones de la planta baja y otro de la parte alta. Este edificio es otro ejemplo de la Santa Fe colonial.

LA CASA DE LOS DIEZ DE ANDINO

Cuando la ciudad de Santa Fe estaba, prácticamente, recién instalada en su nuevo sitio, Juan de los Ríos Gutiérrez levantó su casa frente a una de las esquinas de la Plaza Mayor.

Con el tiempo, la casa fue pasando de mano en mano hasta que a mediados del siglo XVIII la compra Manuel Ignacio Diez de Andino, proveniente de una familia de larga prosapia en la historia santafesina.

Manuel Diez de Andino vivió en la hermosa mansión junto a su esposa, María Josefa Terán, con quien tuvo 10 hijos.

La casona se describe con muros de tierra apisonada, pisos de ladrillones, asentados en mezcla, y puertas y ventanas de ancha madera paraguaya, con batientes de dos pulgadas y tableros sobrepuestos trabajados toscamente. Techos de teja y amplias galerías que envuelven las habitaciones, con hermosas columnas de madera dura que sostienen las vigas con ménsulas talladas a manera de capiteles. Tienen un ancho de dos metros y sus tejados descansan en tijeras de palma. Estos corredores constituyen una de las características típicas de nuestras viviendas coloniales.

La casa poseía una serie de habitaciones que daban a  las actuales calles San Martín y 3 de Febrero, pero fueron demolidas quedando solamente la edificación interior, donde hoy funciona el Museo Histórico, el cual fue creado en 1943.