LOS OFICIOS QUE CAMBIARON CON LOS AÑOS:

LOS PANADEROS, EL LECHERO, EL PELUQUERO, EL ALMACENERO Y EL RECOLECTOR DE BASURA, ENTRE OTROS.

El 5 de noviembre de 1889, hace casi 110 años,  un grupo de hombres progresistas, dedicados a la elaboración del pan para lo que era una gran aldea que se perfilaba para ser la gran ciudad de principios de siglo, se unieron para formar la Sociedad de Propietarios de Panaderías de Santa Fe. Estaban entre ellos, Ramón Mollerach, Juan Courtault, Rafael Costa y Angel Falco, entre otros.

El PAN SE REPARTÍA CASA POR CASA

Don Mariano Riera, un español de excelentes 86 años nos cuenta, junto a los panaderos de los años '90, Rubén Sabena, Rubén Maidana y Ovidio Farto, como se trabajaba allá por 1920.
El pan se hacía trabajando en la cuadra desde las 22 hasta las 4  de la mañana, luego comenzaba a las 7.30 el reparto en carro a caballo, un caballo era para la mañana y otro tomaba su lugar a la tarde. Los caballos conocían de tal manera el recorrido que se detenían frente a la puerta de cada cliente y cuando escuchaban el "hasta mañana" comenzaban a trotar por su cuenta. En aquellos años, '20, '30, '40 no todo Santa Fe tenía pavimento y el carro permitía llegar a los barrios con calles de barro, intransitables por las lluvias.

 

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La  relación entre el panadero que repartía y sus clientes era de tanto afecto que por momentos se demoraba prolongando la charla. En aquellos primeros años del siglo no había muchas panaderías, el pan era muy barato y se consumía muchísimo, el reparto de la tarde se hacía hasta bien tarde.
Además del pan se vendía mucho el galletón con grasa para matear, hecho con recortes de bizcochos y masa de pan. Obviamente no se conocían las facturas, tortitas ni masas finas.
Con el paso de los años, llegando a los '60, y con la aparición de las sucursales, se comenzó a vender pan en despensas luego almacenes, hasta llegar a los '80 con la venta de pan en supermercados, el repartidor de pan desapareció casi por completo, quedando algunos casos aislados.
Hoy, el Centro de Industriales Panaderos funciona en un importante edificio de 1° de mayo 2248 y concretó, como un hecho relevante, la "Escuela de especialidades, panadería, facturería y confitería."

EL ÚLTIMO CARRITO LECHERO

Francisco Sureda fue el último hombre que recorrió las calles de Santa Fe con su carrito lechero tirado por su fiel compañero de trabajo "Filiberto".

 

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Sureda se inició en el reparto de leche cuando tenía 15 años, acompañando a su padre. Conoció las distintas etapas por las que pasó la comercialización de leche: cruda, pasteurizada (1926), en botellas, y más tarde en sachet.
También sufrió la falta de leche cuando llovía, por no poder sacar de los tambos el producto debido a la intransitabilidad de los caminos de tierra.

 

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1925 - Almacén Monte Líbano, en 25 de Mayo y Crespo.

 

Don Francisco, junto a su caballo Filiberto, llegaron a distribuir 300 litros diarios; y cuando se le ofreció la compra de un camioncito para continuar se negó por considerar que ya no estaba en edad de manejar.

 

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Con el retiro de las calles de Francisco y Filiberto se fue otro símbolo de nuestra ciudad.

 

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LOS DIARIEROS

Antes de a pie, hoy en bicicleta -y hasta en moto- los canillitas se siguen haciendo escuchar en nuestras calles.
De todos modos, cada cual con su estilo, defendiendo su zona de ventas y reparto, no han cambiado demasiado desde los primeros diarios, como el "Nueva Epoca" de nuestra ciudad, o "Crítica" de Capital, hasta "El Litoral" o el "Clarín" de la actualidad.

 

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Los canillitas de hoy. Foto Rodolfo Di Terlizzi.

Qué diferentes y vacías serían las tardes de esta ciudad si cada grito de un canillita dejara de escucharse algún día!